El
rito consiste en marcar y ‘rapar’ las crines de los caballos. Los
caballos son pequeños y robustos, adaptados durante siglos a la
supervivencia en unas montañas en las que la crudeza del invierno
es su única compañía. En verano, por el contrario, los visitantes
presencian con frecuencia un espectáculo conmovedor cuando a lo
lejos descubren las siluestas de los caballos buscando la brisa
refrescante sobre la cima del monte.
Al
amanecer , los mozos suben al monte y van acorralando a los caballos
que empiezan a bajar y se dirigen al curro. Ahí tiene lugar
el marcado y la "rapa".Neste realízase a rapa das bestas.
O traballo de separalas é un fervideiro de homes e bestas que pelexan
entre sí. Os homes, tratando de montalas e inmovilizalas, mentras
que as bestas deféndense revolvéndose, alzándose, couceando e relinchando.
En
torno a la ‘Rapa das Bestas’ se organiza una auténtica romería y
se convierte en un día de fiesta. |