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En el año 1169 el rey de Galicia, Fernando II, otorgó
el foro a los habitantes de "Ponte Veteri". Este documento, confirmado
en 1264 por Alfonso X, puede ser considerado como testigo de una
segunda y definitiva fundación de la villa: la vieja mansión
romana de nombre Turoqua dejaba paso a una ciudad medieval que tomaba
el nombre del lugar donde subsistía a duras penas los restos de
un puente romano. Los privilegios y las exenciones que se fueron
concediendo a la villa, entre los que destacan el monopolio en la
fabricación de grasa de saín y el de curar el pescado (1229), la
feira franca de San Bartolomeu (1467) y puerto de carga y descarga
de Galicia (1452), actuaron como importantes dinamizadores de su
actividad económica. industria de este municipio. ( www.concellopontevedra.es) |
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La
Feria Franca es una fiesta que se fundamenta en el mercado libre de impuestos que
comenzó a celebrarse en Pontevedra a partir del año 1467, en virtud
de un privilegio real concedido por Enrique IV que autorizaba la celebración
de una feria que duraba quince días antes y quince después del 24
de Agosto, día de festejo en honor a San Bartolomeu.
La Edad Media y las ferias que congregaban a las más altas
clases sociales con las más bajas alrededor de un mercado
inspiran la celebración de la Feira Franca de Pontevedra
que ya va por su octaba edición. Los vecinos se visten con
trajes de inspiración medieval y el casco histórico
de la ciudad sufre una importante transformación estética.
Este año, el tema central es la importancia que tuvo el mar en los siglos XV e XVI para Pontevedra, ya sea como medio de comunicación, como "despensa de recursos o como foco natural". Froissart, cronista del s.XIV, acuñó a Pontevedra con el nombre de "bonne ville"; es decir, "buena villa". (www.feirafranca.org)
Todos estos productos estarán en la Feira Franca, así
como otras especialidades como mermelada de ambruíñas,
amorodos, higos, menciñeiras y naranjas. Entre los elixires
que se ofrecen están los licores de café, naranja
y albaricoque.
Otras ofertas son roscos de ciego, filloas hechas allí
mismo a la piedra, bocaditos de almendra y dátiles y otros
dulces de inspiración árabe o hebrea como el pan
de los Siete Cielos que para los judíos era una conexión
simbólica entre este mundo y el venidero, la trenza redondeada
central representaba al monte Sinaí y los siete círculos
que rodean al monte representaban los Siete Cielos que le daban
nombre.
La comida convive con los disfraces usados por los vecinos de
la ciudad que se animan a participar con carros y caballos por
las calles, con condenados a la horca, con herreros y otros personajes
con historias propias.
Se creará un área de servicio para desayunos y cenas
y otros puestos alimenticios en La Alameda.
Hasta el 20 de julio podrán inscribirse todas aquellas
personas o grupos que quieran organizar almuerzos o cenas en las
calles y plazas del centro histórico durante la Feira Franca,
así como los artesanos y personas en general que proyecten
hacer demostraciones de oficios tradicionales o vender sus productos.
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