La
tradicional y concurrida romería de Darbo, en Cangas, será
el referente festivo de la comarca.
El
día grande de las fiestas los vecinos de la parroquia canguesa y
de todos los puntos de la comarca morracense se acercan al recinto
de fiestas para acompañar a Santa María. Según los miembros de la
comisión de fiestas, se llegan a reunir en el lugar alrededor de
8.000 personas.
La jornada se inicia con un mensaje de paz y esperanza. Unos minutos
antes de que comience la misa solemne se sueltan más de trescientas
palomas como deseo de un mundo mejor y más justo. Tras la suelta
de las aves y la celebración de los oficios religiosos, llega el
momento cumbre: la procesión arropando a la patrona de Darbo, Santa
María a lo largo de un recorrido cercano al medio kilómetro.
Los cientos de devotos, casi todos con su correspondiente vela,
se dividieron en dos hileras para seguir la estela de la patrona.
Después de salir del templo recorrieron todo el recinto de fiestas
para entrar de nuevo en la iglesia tras rodearla. Una vez finalizada
la procesión, la imagen de la patrona no es introducida inmediatamente
en la iglesia, sino que la colocan en el exterior como testigo de
excepción de la tradicional danza de damas y galanes que se baila
en su honor y que se repetirá a las siete de la tarde. En
este baile, llamado Danza y Contradanza de Darbo,
que data del siglo XVI, participan diez galanes, cinco damas, un
gaiteiro y un percusionista. Todos son dirigidos por un guía, que
es quien marca el tempo de la danza y la contradanza. Un baile de
gran belleza en el que los hombres lucen unos grandes pendientes
y la mujeres llevan unos sombreros adornados con flores.
Si en la misa y la procesión se reunen gran cantidad de personas,
en las decenas de chiringos y puestos sucede algo similar. Sardinas,
callos, empanada de todas las clases y sobre todo mucho vino también
congregaron a numerosos "fieles" de Darbo.
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