GUÍA TURÍSTICA DE AROUSA-NORTE
prov.: A CORUÑA
 

GASTRONOMÍA

Barbanza es una tierra rica en materias primas, en su recogida y transformación. Una tierra rica que permaneció fiel a sus orígenes y costumbres más ancestrales.
El mar que baña y alimenta las costas de esta península sustenta su economía directa e indirectamente.
La pesca es una de las actividades principales, basta con mencionar el puerto de Riveira, uno de los más importantes de España en volumen de capturas, o lonjas con tanta actividad como las de Aguiño y Rianxo.
La cocina tradicional gallega se basa en la simplicidad de sus recetas. La gastronomía barbanzana nace de un diálogo íntimo entre el producto y su elaboración. El marisco, pescado o carne no necesitan condimentos, es más, deben ser mínimos para no disfrazar los delicados sabores primarios. El éxito reside en factores como el tiempo y el cariño empleados para cocinarlos.
En esta tierra se combina la extensa variedad de materia prima con las diferentes preparaciones: caldeiradas, escabeches, vinagretas, asados, cocidos, fritos, guisos, ahumados, etc...

 

Entre los productos destaca el marisco de la Ría de Arousa, uno de los más cotizados en el mercado dado que sus aguas poseen las mayores concentraciones de nutrientes naturales de Europa, esto se refleja en el inigualable sabor de todas las especies que la Ría alimenta de manera natural.
Tanto la pesca artesanal, como la pesca de altura o bajura nos ofrece unos magníficos pescados que constituyen una oferta gastronómica difícil de superar.
El ganado silvestre constituye un patrimonio natural y económico con arraigo secular en estas tierras, con carnes de primera calidad procedentes del ganado que se cria en libertad en la Sierra del Barbanza, donde sus pastos son abundantes todo el año.
La repostería constituye un legado de la cocina gallega mejor documentado. Aporta el genuíno acento de la tradición endulzándonos la vida con las históricas tortas, almendrados, filloas, mermeladas, etc...
En esta comarca se consumen dos tipos de vinos: los elaborados artesanalmente y los etiquetados con Denominación de Origen. Por una parte estamos ante los clásicos ribeiro, Albariño o Amandi, y, por otra, ante los pequeños productores locales que nos ofrecen el inigualable "vino del país".