CHANDREXA DE QUEIXA
  
prov.: OURENSE
 

SITUACIÓN
Este municipio, con 173 kilómetros cuadrados de extensión, está enclavado en el cuadrante suroriental de Galicia, en el centro del macizo central orensano. Tiene 984 habitantes. A menos de seis kilómetros se eleva la cima de Cabeza de Manzaneda, primera estación de montaña en Galicia. Aquí se pueden encontrar los elementos más claros de los bosques eurosiberianos.
 
INFORMACIÓN TURÍSTICA

Monasterio Cisterciense de Montederramo
En este monasterio hay archivos en los que aparece por primera vez la denominación ‘Rivoira Sacrata’, siendo abundantes las noticias acerca de cesiones y donaciones entre el monasterio y Queixa, así como de los señores feudales que también dejaron huella al estar la zona influenciada por el conde de Lemos y los condes de Ribadavia.

Museo Etnográfico de Chandrexa de Queixa
Museo modesto y sencillo compuesto por tres aulas en las que encontramos material de carácter etnográfico perteneciente a la Asociación Cultural "Queixa". Las piezas de las que consta, han sido cedidas por los habitantes de Chandrexa y ahora es el Ayuntamiento el que dirige el funcionamiento del museo. Entre las piezas más destacables, cabe mencionar la parte superior de un telar, camas, cunas, una lareira y diversas piezas características de la cocina tradicional gallega. Además posee una piedra de un afilador, candiles, juguetes de época y otros útiles domésticos. El turista dispone además de un guía que le mostrará cada una de las piezas del museo.

 
TIEMPO DE OCIO
Patrimonio Natural de Chandrexa de Queixa: Constituye el mayor baluarte municipal, ya que este municipio se encuentra en un enclave estratégico al ocupar una encrucijada bio-geográfica de primera magnitud, ya que aquí, el dominio atlántico y mediterráneo se dan la mano. En Chandrexa las plantas siempre han disfrutado de la atención de los paisanos que, expertos en su recolección, las han usado como producto medicinal, desarrollándose una rica cultura herbolaria, que aún hoy se transmite de generación en generación. Si tuvieran que elegir, no dudarían en inclinarse por la genciana, en peligro de extinción y sólo presente en los valles de Sullias y en las tierras altas del Requeixo.

Senderismo: Rutas que atraviesan bosquetes, bosques, prados, arroyos y caminos centenarios, angostos y casi siempre labrados en piedra, por los que se accede a los molinos, a las aldeas colgadas de los montes y a las cimas del Xeixo y La Pa. La primera mitad del recorrido es en ascenso para ir alcanzando los pueblos más altos, acabando en la cima de la Pa, desde donde se puede ver una buena panorámica. La otra mitad es en descenso, hasta alcanzar la cuenca alta del río Navea y por su margen izquierdo se llega a la cola del embalse, a la altura del puente de Santa Cruz.


Ruta Celeiros-Forcadas: Poco más de cinco kilómetros en ligera costa que desembocan en los Chaos de Oural, relleno en el que surgen gran número de fuentes y manantiales procedentes del macizo de Cabeza de Manzaneda. Se desciende cruzando bosquetes de robles y arroyos que bajan hacia el río de las Forcadas. No son raros por aquí los cucos ni los pájaros carpinteros. Una vez alcanzado el pueblo se tiene una vista del hermoso valle de Cacareiro, buen ejemplo de valle glaciar tallado en roca viva.

Ruta Forcadas-A Picoña: Comienza descendiendo hasta los arroyos que llegan del valle de las Forcadas para a continuación, cruzando bosques ribereños de los cursos altos, alcanzar el Chá da Veiga, espacioso valle formado por hielos glaciares del cuaternario y relleno por depósitos fluviales. Por un puente anexo a un molino en buen uso, se cruza el río para ascender por la derecha a Requeixo y desde aquí a la Picoña desde donde se puede disfrutar de una vista panorámica: Cabeza de Meda al noroeste, Cabeza Grande al sur y Xeixo y La Pa al oeste.

Ruta A Picoña-A Pa: Discurre por encima de la montaña, entre pastizales naturales y brezos, ofreciendo excelentes vistas y donde la sensación de espacio abierto alcanza su máxima expresión. El último tramo es de 15 kilómetros, el más largo y tortuoso, haciéndose difícil la bajada a Edreira.