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Iglesia de San Estevo de Sandiás Es
de estilo gótico tardío, poco frecuente en Galicia, construida por Bartolomeu
de Nosendo antes de 1520. Tiene una sola nave y presbiterio cuadrangular. En el
interior, los arcos descansan sobre altas columnas adosadas a los muros, cuyos
capiteles presentan motivos renacentistas. En el ábside nos encontramos una cornisa
con hojas trilobuladas. El retablo del s. XVII, es de gran importancia por su
significación en el arte de Ourense de este siglo. Es obra de Juan Fernández,
O Mozo, con zócalo y distintos temas pintados se divide en dos cuerpos. Uno de
ellos representa a San Pablo y a San Pedro. En el otro aparece San Estevo, acompañado
de San Lourenzo y San Francisco. El Calvario está situado en el ático. Destaca
otra interesante portada de estilo manuelino y con complicado juego de arquivoltas
y arquillos. Tiene dos arcadas. Iglesia de Santa
María de Couso da Limia Ha sido construida en dos etapas
constructivas, una románica y otra del siglo XVII. En su interior destaca el retablo
mayor, barroco, con un interesante relieve de la Asunción.
Iglesia de San Xoán de Piñeiro de Arcos Es del siglo
XIX, concretamente de 1863, aunque siguiendo esquemas rurales. En su interior
destacan las imágenes de San Gonzalo de Amarante, que además de ser iconografía
extraña es una obra barroca de cierta calidad. Ermita
de San Bieito de la Ulceira Tiene una sola nave y una fachada coronada
con una espadaña con un campanario y dos pirámides a los lados. En el interior,
tiene un retablo barroco o neoclásico con imágenes de San Ramón, Santa Lucía y
San Bieito. Torre de Sandiás
Formaba parte de las cuatro fortificaciones que protegían la Laguna de Antela
(Pena, Sandiás, Celme y Porqueira). En el s. XII ya es escenario de las luchas
con Portugal por el establecimiento de la frontera. En 1368 fue asaltada por el
duque Lancaster cuando pretendía el trono de Castilla. También los irmandiños
entraron y prendieron fuego en el castillo. Luego fue posesión de los señores
de Maceda, del conde de Benavente, del marqués de Viana y, finalmente, de la casa
Santana y Monterrei. Hoy sólo queda parte de la torre de homenaje en la que se
pueden admirar los muros de más de 4 m. de grosor. Casona
en Santa Ana Con planta en forma de ‘L’ y un gran portalón que
tirene, sobre él, un interesante escudo. También dispone de capilla.
Pazo de Espido Presenta una planta
rectangular, una curiosa chimenea y, en la puerta principal, varios escudos. Su
capilla con retablo barroco de madera, está cerca del edificio. Pazo
de Penedo Construido en dos fases. La primera parte es del siglo
XVI (1552) y la más reciente del siglo XVIII (1758). Esta última tiene planta
rectangular. La capilla del pazo data de 1542. Pazo
de Telleiro Destaca su planta en forma de ‘U’, los dos escudos
y el muro que cierra esta construcción. Se cree que es de finales de siglo. También
tiene un palomar circular pero no está dentro del muro. Antiguamente también tenía
una capilla. Cruceiro de Sandiás
Presenta un pedestal cuadrado con una mesa, fuste liso, capitel y cruz con Virgen
y Cristo crucificado, situado a la entrada de la iglesia de Santo Estevo y asentado
sobre un graderío. Es el cruceiro el más arraigado en esta zona, y aunque su origen
es tema de mucha discusión, lo que no hay duda es de su carácter cristianizante
y su naturaleza devocional, en casos con motivos rogativos, de alabanza o de ofrenda.
Horno en Sandiás Pequeña construcción
rehabilitada recientemente. Representa un habitáculo cuadrado con cubierta y en
su interior se halla el horno, que es una cámara donde se prende el fuego y se
cuece el pan. Elemento de la producción agrícola cerealística y que se sitúa al
final del proceso de transformación, de donde se obtenía el pan, producto indispensable
en la dieta del agricultor. Miliario
Tres ejemplos de estas columnas cilíndricas de granito (abundantes por esta zona),
que se hincaban al lado de las vías romanas para señalar las distancias. Estos
proceden de la vía XVIII que unía Braga con Astorga, y que pasaba por esta zona.
Uno de ellos tiene una inscripción muy larga, frecuente en los miliarios más tardíos,
donde la grabación cubría prácticamente la superficie del miliario, usados como
artículos de propaganda de los emperadores. Normalmente aparecían señalando la
distancia entre los lugares donde fueron colocados y el punto de partida y de
llegada. Las distancias son dadas en millas con respecto a la capital del conventus,
en cuyo territorio se halla el miliario. |