En
esta parroquia se celebran las fiestas en honor al santo con las
habituales misas y procesiones pero con el toque característico
del lugar con una costumbre algo insólita: una burra con
un carro recorre todo el pueblo llevando vino y rosquillas que ofrece
a todas las personas que encuentra por el camino.
Por la noche se puede disfrutar de la animada verbena que se celebra
en las inmediaciones de la iglesia parroquial de O Viso.
San Blas fue Obispo de Sebaste, Armenia (al sur de Rusia) y su nombre
significaba "arma de la divinidad". Al principio ejercía la medicina,
y aprovechaba de la gran influencia que le daba su calidad de excelente
médico, para convertir a sus pacientes al cristianismo. Al darse
cuenta de su gran santidad, el pueblo lo eligió Obispo.
Cuando estalló la persecución de Diocleciano, se escondió
en una cueva de la montaña, y desde allí dirigió y animó
a los cristianos perseguidos, por la noche bajaba a escondidas a
la ciudad para ayudar y consolar.
Cuenta la tradición que a la cueva donde estaba escondido el santo,
llegaban las fieras heridas o enfermas y él las curaba. Y que estos
animales venían en gran cantidad a visitarlo cariñosamente. Un día
vio san Blas que por la cuesta llegaban los cazadores del gobierno,
espantó a las fieras librandolas de la cacería. Entonces los cazadores,
en venganza, se lo llevaron preso, pero su llegada a la ciudad fue
una verdadera apoteosis. El gobernador le ofreció muchos regalos
y ventajas temporales si dejaba la religión de Jesucristo y se pasaba
a la religión pagana, pero San Blas proclamó que él sería amigo
de Jesús y de su santa religión hasta el último momento de su vida,
por lo que fue apaleado brutalmente desgarrándole con garfios
la espalda, hasta que le cortaron la cabeza en el año 316 D.C. después
de su muerte empezó a obtener muchos milagros de Dios en favor de
los que le rezaban.
En la Edad Antigua San Blas era invocado como Patrono de los cazadores,
y las gentes le tenían gran fe como eficaz protector contra las
enfermedades de la garganta. |