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La
celebracíon de la primavera , la vida y el fervor religioso
a La Santa Cruz y al Cristo se unen en la danza procesional de
Lamas, en Xinzo.
Ocho danzantes, ataviados con falda roja sobre polainas blancas,
ejecutaron el rito del trenzdo de un palo con cintas, "similar
a otras danzas blancas". El origen desconocido de esta tradición
no evita que centenares de personas se sumen a la procesión,
el primer domingo del mes de Mayo.
Mitad celebración pagana, mitad rito religioso, la danza
de Lamas marca, según la tradición, el inicio de
la estación de la luz, el esplendor de la primavera. Los
bailarines rinden tributo tanto a la Virgen como al Cristo como
a la generosa naturaleza.
Ocho jóvenes atabiados con una indumentaria única
(una corona de flores en su cabeza, camisa y polainas blancas,
faldón rojo y calcetín y zapato negro) repiten los
seculares pasos que forman parte de una tradición recuperada
en el pueblo desde 1981.
Las castañuelas, los palos y finalmente el trenzado de
ocho bandas rojas y azules en una bara de tres metros integran
una perfecta coreografía con la que los danzantes celebran
la fe y la vida.
A escasos metros de la cruz, el estandarte de la Virgen, y las
dos sagradas imágenes, los bailarines preceden a una multitud
de romeros que contemplan en respetuoso silencio los diferentes
pasos.
ANTECEDENTES
La danza, de origen medieval, y olvidada durante décadas,
fue recuperada por vecinos de Lamas en 1981.
Los ocho danzantes deben de ser solteros.
Algunas teorías apuntan a que la danza se importó
de América, aunque la escenificación tiene similitudes
con la de Vilanova dos Infantes.
RECUPERACIÓN
El misterio sobre el surgimiento, desarrollo y características
de la puesta en escena no hacen sino añadir magia a una
danza de gran belleza estética.
De hecho, la actual danza procesional, que fue recuperada hace
23 años, es un remedio fiel pero no idéntico del
secular rito interrumpido desde mediados del pasado siglo.
Las canciones actuales, pasos e indumentaria fueron recreados
siguiendo las indicaciones de uno de los vecinos más veteranos
del pueblo. Las composiciones musicales, por ejemplo, fueron adaptadas
a través del tarareo del entrañable "don José".
Nada se sabe a ciencia cierta del porque de los llamativos colores,
del motivo del número de pasos o de los intrumentos usados
por los danzantes.
Esta incertidumbre no parece preocupar un ápice a los cada
año más numerosos fieles que acuden a la romería.
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